Un recorrido por la huerta de la familia Raipán

Por 9 de Abril de 2020Julio 18th, 2020Comunidad
claudia raipan

Antes de la pandemia por coronavirus, la familia Raipan entregaba sus productos a los más reconocidos restaurantes de Pucón. Por la contingencia, esos restaurantes debieron cerrar y la cosecha de Claudia y sus vecinos debió buscar nuevos destinos. Así fue que la conocimos y le propusimos sumarse a La Papa. Hoy, gran parte de las verduras que ofrecemos en la canasta fresca semanal se cultivan en su huerto ubicado al sur de Loncoche, en La Paz.

Desde bien temprano a la mañana, Claudia y su familia trabajan en el huerto. Para Claudia esta ha sido su rutina desde que tiene memoria. La primera en tener un huerto fue su bisabuela. Después sembró y vendió su abuela. Más tarde fue su madre y ella, que era niña, la ayudaba vendiendo en la calle.

¿Qué siembran y cómo trabajan los Raipán?

La huerta familiar ocupa 8 invernaderos y tienen casi una hectárea de parque. Allí trabajan todos los días Claudia, su madre, su padre, su hermano y dos sobrinos. Además, reciben ayuda de 6 vecinos. En total son 12 personas.

Cosechan hojas verdes todo el año. La cosecha de papas es lo suficientemente grande como para satisfacer la demanda anual. Lo mismo sucede con el zapallo camote. Las zanahorias suelen terminarse en octubre. El resto de los productos están disponibles por estación y van rotando, aunque Claudia advierte que, además de ser mucho el trabajo, “Nosotros podemos sembrar pero heló o algo pasó en la tierra y perdimos la producción entera”.  

De más está aclarar que todo en la huerta de los Raipán es libre de agrotóxicos. Mientras esperan para los próximos días la cosecha de porotos y lentejas, afirma “Cuando llegó este tema orgánico para nosotros no era un tema porque siempre hemos trabajado con abono de los animales, siempre hemos ido rotando la tierra, sabemos que si un día plantaste arvejas, otro año plantas habas, plantas papa”. En fin, no por nada la huerta de los Raipán ha perdurado durante cuatro generaciones.

Sobre la rúcula “5 estrellas”  

“Para nosotros nuestro oro verde ha sido la rúcula” dice. “Entregaba por cientos. Yo le decía a mi mama: ´este es nuestro oro verde´. Si bien el cilantro se vende pero no por cien”. Y esto fue gracias a la visión de Claudia que no conseguía semillas y decidió viajar hasta Santiago para buscarlas. Eso fue hace muchos años, “Ahora nosotros ya no compramos semillas, replicamos. Hace mucho tiempo que no compramos porque es muy bondadosa, una planta te da miles”.

La rúcula, los tomates y las zanahorias son algunos de los productos fuertes de la familia Raipán. A todos ellos los hemos sumado en las canastas. Podemos dar fe entonces de que las plantas de rúcula son prácticamente perfectas, los tomates bien colorados y jugosos y las zanahorias hasta resultan dulces si se comen a mordiscos.

Colaboración entre los vecinos  

Cuando la familia Raipán no llega a completar un pedido, pide ayuda a sus vecinos. Cuando sus clientes le solicitan algo que no producen, también articulan con las cosechas de otros. Por ejemplo las frutillas: Claudia no siembra porque tiene un primo dedicado por completo a ellas y en su opinión, son las más ricas que ha probado.

De esta forma,  el trabajo no es sólo de una familia sino de una comunidad. “El concepto de comunidad no se está trabajando como es, un equipo, sino por un proyecto de Estado. No es así la comunidad; la comunidad tiene ese trabajo en equipo en el que nos ayudamos: si te falta una semilla o estas sembrado y te faltó abono, ven llama y diga ´oiga, me faltó abono´ y eso va para mi comunidad”, señala Claudia para resumir cómo trabaja junto con sus vecinos.  

Compartir

3 comentarios

Responder