Almacenes cooperativos: experiencias que nos inspiran

Por 16 de Abril de 2020Julio 18th, 2020Inspiración
almacén cooperativo

¿Qué es y cómo funciona un almacén cooperativo? ¿Cómo puede sostenerse en el mediano y largo plazo? Analizamos aquí tres experiencias que están naciendo en España y que nos sirven de inspiración en La Papa.

Un almacén cooperativo es un espacio que ofrece productos saludables y responsables con el medio ambiente a un precio accesible. Su objetivo es democratizar el consumo sano y sostenible sin perseguir fines de lucro.

En Madrid existen tres iniciativas recientes: La Osa, SuperCoop y BioLíbere. Todas se encuentran en proceso de crecimiento y tienen en común lo siguiente: varias personas se agrupan, aportan dinero al capital social y trabajan por el bien común, lo que es muy parecido a formar una cooperativa. Sin embargo, lo nuevo en estos casos es que el énfasis está puesto en el consumo responsable ya que buscan transformarse en una alternativa al modelo de consumo mayoritario al privilegiar los productos ecológicos y de cercanía.

Hoy comprar responsablemente puede ser también comprar caro. ¿Cuál es la solución que encontraron a este problema para no condicionar el bolsillo de los consumidores? Muy simple: asociarse y crear un almacén.

Al comprar y almacenar productos en cantidad, se abaratan los precios para el consumidor final. En La Osa, una de las iniciativas de este tipo que se desarrolla en Madrid, estiman que los precios pueden ser entre un 20 y un 40 por ciento más baratos que en un supermercado cualquiera. Sin embargo,  también señalan que en un primer momento el margen comercial puede ser más alto porque, lógicamente, hay que echar a andar el proyecto.

¿Cómo hacen para despegar? Básicamente, de dos formas. Por un lado gracias a un aporte único que hacen todos los interesados y luego, por donaciones que se efectúan a través de crowfounding.

Los 3 ejes de un almacén cooperativo

  1. Consumo responsable y alimentación sostenible: Los productos que se encuentran en las estanterías de los almacenes fomentan la economía local y obedecen a criterios de cercanía y de bajo impacto ambiental. El consumidor siempre conoce el origen del producto y su forma de producción.
  2. Participación y autogestión: Para reducir los costos operativos al mismo tiempo que se generan lazos de pertenencia.
  3. Economía solidaria sin ánimos de lucro: Todos los beneficios se reinvierten en el funcionamiento del almacén.

Similitudes y diferencias

La mayor diferencia entre La Osa, SuperCoop y BioLíbere son los requisitos que solicitan para entrar. Mientras que BioLíbere pide a sus socios un aporte único de 50 euros y 20 euros de cuota anual, La Osa y SuperCoop sólo requieren una cuota única de 100 euros.

En estos dos últimos casos, sólo pueden comprar en el almacén las personas que son socias. En BioLíbere, en cambio, el almacén está abierto al público en general y los socios tienen un descuento del 7 por ciento en sus compras, además de que pueden acceder a ofertas y promociones.

En común tienen que los tres exigen trabajo comunitario para ser parte de la iniciativa. En el caso de BioLíbere son dos horas de trabajo cada cuatro semanas mientras que SuperCoop y La Osa solicitan tres horas de dedicación al mes. El trabajo comunitario incluye una variedad de tareas que van desde ser cajero hasta ayudar con la difusión y el marketing. De esta forma, gracias al tiempo dedicado al trabajo comunitario, “los cooperantes” generan sentido de pertenencia, se involucran aún más con la iniciativa y conocen al resto de los socios que son, al mismo tiempo, sus vecinos.  

Los supermercados y almacenes cooperativos vuelven a poner el eje en los barrios. En La Osa, por ejemplo, los productos de cercanía son los prioritarios aunque también contemplan otros de pequeñas y medianas empresas que trabajan con un bajo impacto ambiental.

Como los productores se encuentran cerca, no se exigen sellos ecológicos. Basta con no usar agroquímicos ni plástico en su envoltorio o composición. La elección de los productos se hace en función distintos criterios que podrían resumirse en impacto medioambiental, cercanía, producción ética, precio y si cubren o no las necesidades de la comunidad.

Experiencias similares en Chile

Existen varias iniciativas en Chile que, con sus variantes, pueden considerarse un almacén cooperativo por el énfasis que ponen en el consumo consciente.

  1. En Valdivia se encuentra la Cooperativa La Manzana que tiene una tienda abierta al público. La cooperativa en sí cuenta con alrededor de 200 socios, la membrecía es abierta y existe un control democrático entre sus miembros.
  2. En Santiago, la cooperativa de abastecimiento Juntos Compremos reúne a cerca de 120 familias. Tienen un almacén abierto al público en Plaza Ñuñoa y también venden de forma online. Además trabajan con distintas comisiones que se ocupan de organizar eventos y dar charlas y talleres.   
  3. Otra experiencia en Santiago es La Minga Cooperativa de Abastecimiento que opera desde 2018. Esta cooperativa compra alimentos una vez al mes y reparte los productos entre los socios que pagan precios más baratos que los del supermercado. Los socios recompensan ese beneficio con su propio trabajo ya sea colaborando con el empaque, el transporte o el trato con proveedores. La Minga no tiene un almacén abierto al público y los mismos socios se ocupan muchas veces de almacenar el alimento en sus propias casas.

Según datos oficiales, en Chile existen más de 1.500 cooperativas con casi dos millones de socios. Hay de diferentes tipos: de servicios, trabajo, agrícolas, pesqueras y federaciones de cooperativas.

Las cooperativas como tales no son nuevas, existen desde hace decenas de años. Lo que es nuevo en todo caso es el enfoque de lo cooperativo: con la mirada puesta en lo local, en la salud, en el medio ambiente y en la soberanía alimentaria.  

Fuente: Madrid Diario.

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