Consumo consciente: tres buenas prácticas

Por 17 de Marzo de 2020Abril 20th, 2020Inspiración
consumo consciente

Si bien hay muchas formas de consumir de forma consciente,  son tres los grandes principios que nos pueden orientar en el día a día.

  1. Consumir menos, o como suele decirse en inglés, “All you need is less”. Esto quiere decir que podemos reducir el impacto de nuestro consumo al prescindir de aquello que es superfluo. Podemos replantearnos la necesidad, no derrochar lo que tenemos, procurar mantener en buen estado los objetos que utilizamos y reparar todo aquello que se nos echa a perder.
  2. Consumir sin comprar: Podemos comenzar a desmercantilizar nuestro día, apoyarnos en los lazos comunitarios y en las acciones colectivas. Hay muchas formas de consumir sin comprar: podemos usar bienes públicos, tomar prestado o alquilar, intercambiar o aprovechar materiales de desecho.
  3. Comprar con criterio: Esto implica adquirir bienes usados y reutilizables, favorecer iniciativas como las que se inscriben dentro del “comercio justo”, elegir lo producido en la zona y considerar siempre que los bienes que finalmente compremos tengan un bajo impacto ambiental.

En la sociedad en la que vivimos, debes tener en cuenta que aspirar a la máxima coherencia en las compras y consumos muchas veces puede generarnos malestar o frustración. El cambio es paulatino y no debemos exigirnos imposibles que al final nos terminen desmotivando. Mejor es ir tomando decisiones de consumo consciente todos los días, poco a poco, cambiando hábitos y poniendo el foco en el compromiso ambiental y social. El objetivo es que el consumo consciente sea un camino factible de recorrer para alcanzar bienestar y satisfacción personal.

Consumo consciente: ¿Por dónde comenzar?

Primero debes plantearte cuáles son las necesidades reales que tienes que cubrir. La gran pregunta es: ¿Lo necesito o lo deseo? Luego puedes informarte sobre las opciones de consumo que tienes a tu alcance: ¿Qué cooperativas o grupos de consumo hay cerca? ¿Qué mercados de vecinos están en funcionamiento? ¿Quién produce a mí alrededor algo de lo que considero indispensable? Finalmente, debemos decidir con responsabilidad y comprometidos con el medio ambiente: ¿Desde dónde viajó este alimento que hoy tengo en mi mesa? ¿Cuál es su huella hídrica o su huella de carbono? ¿Puedo conocerla?

En el mundo en el que vivimos, el consumo consciente es nuestra herramienta más poderosa. Como estrategia para la vida, nos indica que podemos vivir de forma más sostenible y sin contribuir a injusticias sociales y ambientales. Al final se trata de vivir mucho mejor, con mucho menos.

 ¡Bienvenidxs!

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